Extraña belleza

El mediometraje No compteu amb els dits, primer trabajo de Pere Portabella como director, comienza con la siguiente frase: "derrotado, pero no vencido". El enunciado puede, o debe, ser tomado como una alusión al K.O. técnico -ver entrevista- que Portabella sufrió a guantes del franquismo durante los 60 respecto a su actividad como productor. De la mano de unos juguetes rabiosísimos como son las palabras del poeta catalán Joan Brossa, Portabella intenta en No compteu amb els dits desarticular las formas del discurso publicitario de la época. Aún así el director utiliza algunos rasgos característicos de ese discurso, como la voz en off, la duración breve o el uso del cuerpo humano como reflejo de la estética "ideal" del producto; será el nexo a esos dogmas publicitarios lo que dá cuenta de las velocidades cinemáticas con las que Portabella rompe barreras de sonidos e imágenes, intencionalmente, paganas.
Cualquiera de los 28 fragmentos que hacen a la unidad de No compteu amb els dits no sólo electrifican y sobrecargan las formas publicitarias tradicionales, sino que las dotan de una energía que, al unísono, elimina mediante el absurdo el valor del contenido y aumenta la potencia visual de la  iconográfica en funcionamiento. Un proceso similar se daba en una película reciente: Zoolander. Si bien la película de Ben Stiller está ubicada en cuestión de forma y cariño casi al otro extremo del carácter experimental y seco de Portabella, se zambullía en el discurso publicitario de su época y dejaba en evidencia la violencia, monsense y el bestial potencial del mismo. En ambos casos, tanto en Pere Portabella como en Ben Stiller, pareciera existir una desesperación, unas ganas locas de que este mundo, que saben vaciar de contenido y rellenar de extraña belleza (Pere Portabella) o de extraño amor (Ben Stiller), se parezca a otro mundo. No compteu amb els dits finaliza con la pantalla en blanco dando cuenta de su condición cinematográfica y, por ende, finita; Zoolander termina con un plano aéreo que entierra la utopía de Ben Stiller en medio de una metrópoli. Ambos cines se saben derrotados. Pero no vencidos.

Autor:Juan Manuel Dominguez
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